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El duro mensaje de León XIV a los traficantes de migrantes y la señal de continuidad con Francisco

En el cierre de su visita a España, el Papa apuntó contra las redes que explotan la desesperación de quienes cruzan el Atlántico hacia Canarias y reivindicó la defensa de los más vulnerables como eje de su pontificado

SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA, España.– En el cierre de su visita oficial a España, el papa León XIV lanzó un enérgico mensaje dirigido a las organizaciones que lucran con el tráfico de migrantes y les exigió abandonar esas prácticas, asumir su responsabilidad y reparar el daño ocasionado a miles de personas que arriesgan sus vidas intentando llegar a Europa a través de la ruta atlántica hacia las Islas Canarias.

La última jornada del viaje también estuvo marcada por un incidente inesperado. Cuando se disponía a regresar a Roma desde Tenerife, el pontífice debió abandonar el avión en el que iba a viajar debido a un problema técnico detectado antes del despegue.

Ante esta situación, el rey Felipe VI puso a disposición del Papa la aeronave oficial en la que había llegado al archipiélago desde Madrid. La Santa Sede confirmó posteriormente que León XIV aceptó la propuesta y pudo completar su regreso a Roma en un avión Falcon perteneciente a la Fuerza Aérea Española. El resto de la delegación vaticana y los periodistas acreditados regresaron en otra aeronave facilitada por Iberia.

Antes de partir, el pontífice participó de un encuentro con organizaciones humanitarias que trabajan con migrantes en Tenerife. Allí pronunció uno de los discursos más contundentes de su pontificado sobre la crisis migratoria.

“Deténganse. Conviértanse”, expresó en español al dirigirse directamente a quienes organizan las denominadas “rutas de la muerte”. También advirtió que deberán responder por cada vida perdida, cada familia engañada, cada persona sometida a explotación y cada acto de violencia cometido contra quienes buscan un futuro mejor.

Con estas palabras, León XIV cerró una gira de una semana por España reforzando una de las líneas más importantes de su pontificado: la defensa de los migrantes y refugiados. El mensaje adquiere especial relevancia en un contexto de creciente endurecimiento de las políticas migratorias tanto en Europa como en Estados Unidos, país de origen del actual Papa.

Durante su intervención, insistió en que quienes participan de estas redes deben liberar a las personas que mantienen bajo su control, devolver lo obtenido mediante la explotación y emprender un camino de arrepentimiento. Asimismo, sostuvo que la misericordia divina está abierta incluso para quienes hayan cometido graves errores, siempre que exista una conversión auténtica basada en la verdad y la justicia.

Las Islas Canarias constituyen desde hace años una de las principales puertas de entrada a Europa para migrantes procedentes de África occidental y del norte de África. Miles de personas intentan alcanzar el archipiélago a bordo de embarcaciones precarias, enfrentando una de las travesías marítimas más peligrosas del mundo.

Según datos oficiales, las llegadas irregulares alcanzaron un máximo histórico en 2024, con más de 46.000 migrantes arribados a las islas. Aunque durante 2026 las cifras descendieron significativamente, la ruta continúa siendo una de las más letales debido a las enormes distancias oceánicas y a las dificultades para realizar operaciones de rescate.

Diversos informes registraron casos de embarcaciones que, tras quedar a la deriva durante semanas, fueron arrastradas por las corrientes atlánticas hasta costas del Caribe y América Latina con personas fallecidas a bordo. Organizaciones humanitarias estiman que miles de migrantes perdieron la vida durante los últimos años intentando completar el recorrido.

Frente a esta realidad, León XIV afirmó que ninguna conciencia humana puede permanecer indiferente ante los naufragios y las muertes ocurridas en el mar. Señaló además que cada víctima representa un fracaso colectivo de la humanidad y pidió una respuesta más comprometida de la comunidad internacional.

El Papa también hizo referencia a las dificultades que enfrentan quienes logran llegar a destino. Alertó sobre el riesgo de que muchas personas sobrevivan a la travesía pero terminen atrapadas en nuevas situaciones de exclusión, pobreza o abandono una vez instaladas en territorio europeo.

Durante la jornada visitó el centro de acogida Las Raíces, en Tenerife, que desde su apertura recibió a decenas de miles de migrantes. Allí escuchó testimonios de residentes y fue recibido con entusiasmo cuando decidió dirigirse a ellos en distintos idiomas para facilitar la comunicación.

Entre los relatos compartidos se destacó el de una mujer migrante que describió las circunstancias que la llevaron a abandonar su país, las dificultades del viaje y el proceso de reconstrucción de su vida tras llegar a España. En su mensaje, reclamó respeto, oportunidades e integración para quienes buscan comenzar de nuevo lejos de sus lugares de origen.

La visita a Canarias consolidó la continuidad de León XIV con la línea pastoral impulsada por el papa Francisco en materia migratoria. Al igual que su predecesor, el pontífice considera que la acogida y protección de las personas desplazadas constituye una responsabilidad moral para las sociedades contemporáneas.

Durante su estadía también realizó un gesto simbólico al arrojar flores al mar desde un puerto asociado históricamente a la llegada de migrantes. La escena evocó acciones similares protagonizadas por Francisco durante sus visitas a distintos puntos de ingreso de refugiados a Europa.

Sin embargo, León XIV también dejó señales de un estilo propio. En uno de los encuentros finales con jóvenes y migrantes, protagonizó un momento distendido al realizar un popular gesto viral que generó sonrisas, aplausos y muestras de afecto entre los presentes, cerrando así una visita marcada por mensajes de fuerte contenido humanitario y social.

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